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LA PROFESIÓN TAMBIÉN SE HEREDA

“Ser médico es la divina ilusión de que el dolor sea goce; la enfermedad, salud y la muerte, vida”

La influencia familiar, y particularmente la de los padres, suele marcar de manera profunda el rumbo de nuestro proyecto de vida. En algunos casos, esa huella va más allá de los valores y se convierte en vocación, tradición y destino. La medicina es, sin duda, una de las profesiones donde este legado se transmite con mayor fuerza de generación en generación.

En tiempos complejos para el sector salud, marcados por crisis, avances tecnológicos y nuevos retos sociales, surge una pregunta inevitable: ¿sigue viva la ilusión de heredar la bata blanca?, ¿es herencia, vocación o una mezcla de ambas? Las circunstancias actuales de la medicina sinaloense invitan a la reflexión y al reencuentro con la esencia más humana de esta profesión.

Hoy, ser médico sigue siendo un orgullo. Atender al doliente es uno de los actos más nobles que puede ofrecer el ser humano; aliviar el sufrimiento y vencer la enfermedad representa la mayor satisfacción para quien ha decidido dedicar su vida al servicio de los demás. En la medicina convergen la ciencia, la tecnología y el humanismo en una armonía única que la convierte, para muchos, en la más grande de las profesiones.

Bajo esta visión coincidieron padre e hija durante una charla para el portal Tamayo Informa, en la que compartieron palabras de reflexión y esperanza para la ciudadanía, de cara al año 2026 que está por iniciar.

Ella es la doctora Kimberly Estefanía Dorantes Bernal, quien cierra el 2025 con un logro de gran relevancia nacional. Su trayectoria profesional, marcada por el compromiso, la excelencia y el servicio, fue reconocida con el Reconocimiento Nacional a la Gestión de la Calidad y Seguridad en la Atención de la Salud 2025, distinción otorgada a nivel nacional como sinaloense destacada en el ámbito de la salud.

Este galardón refleja su liderazgo, su vocación y su aportación constante al fortalecimiento del sistema de salud en México. Su labor inspira a nuevas generaciones de profesionales y reafirma que la calidad, la ética y la dedicación siguen siendo pilares fundamentales de la medicina. Un año que cierra con mérito, orgullo y proyección nacional.

Por su parte, el doctor Luis Alfredo Dorantes Álvarez concluye el 2025 con broche de oro, al culminar una trayectoria ejemplar con su jubilación el pasado 15 de diciembre, tras una vida dedicada a la Medicina Familiar y la Salud Pública.

Reconocido a nivel estatal y nacional, distinguido con el Mérito Médico del IMSS y por su pertenencia al Sistema Nacional de Investigadores, deja un legado invaluable para la medicina en México, no solo por su conocimiento, sino por su calidad humana y su vocación de servicio.

En esta nueva etapa, se le desea que el 2026 le traiga plenitud, salud y nuevos motivos de satisfacción, ahora desde otra trinchera, pero con el mismo compromiso social que siempre lo ha caracterizado.

Con emoción y orgullo, el doctor respondió:

“Ella es mi orgullo eterno; hija, colega y compañera en la misma vocación de servir”.

Una historia que confirma que, cuando la medicina se ejerce con el corazón, no solo se aprende en las aulas: también se hereda como un acto de amor, compromiso y servicio a la sociedad.

Sobre el Autor

Martín Tamayo

Soy un ser humano enfocado en apoyar a talentos emergentes de todos los géneros musicales como el Regional Mexicano, entre otros. En mi canal Tamayo Informa te muestro un espacio donde encontrarás noticias de Espectáculos, Cultura, Sociales, Local, Estatal, Nacional e Internacional.