LA FAUNA SILVESTRE NO PUEDE SEGUIR PAGANDO LAS DISPUTAS POLÍTICAS EN TODO EL PAÍS: AZCARM
* «Los gobiernos son temporales. La responsabilidad con los animales es permanente»: Ernesto Zazueta
* Proponemos un Acuerdo Nacional para la Continuidad de las Instituciones Zoológicas, acuarias y centros de conservación, que permita blindar el bienestar de los animales por encima de los intereses políticos y cambios de gobierno.
México, julio del 2026.- Desde la Asociación de Zoológicos, Criaderos y Acuarios de México (AZCARM) hacemos un llamado urgente a los gobiernos federal, estatales y municipales a sacar a la fauna silvestre de las disputas políticas. Los animales bajo cuidado humano profesional no pueden seguir siendo utilizados para confrontar administraciones, deslindar
responsabilidades, justificar cierres o convertirse en víctimas de decisiones que responden más a intereses políticos que a criterios científicos, veterinarios de bienestar animal y conservación de especies.
En los últimos meses hemos visto con preocupación cómo diversas instituciones zoológicas públicas del país han quedado atrapadas en este tipo de conflictos. Están los casos del Zoológico de León, hogar de más de mil ejemplares; el Parque Zoológico del Centenario y el Parque Zoológico del Bicentenario Animaya, en Mérida, que en conjunto albergan alrededor de 600 animales; la Unidad de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre (UMA) del Parque Morelos, en Tijuana, donde más de 200 ejemplares enfrentan un proceso de reubicación; los Centros de Conservación de la Fauna Silvestre de Chapultepec, San Juan de Aragón y Los Coyotes, en la Ciudad de México; así como el Centro de Interpretación y Convivencia con la Naturaleza Yumká, en Tabasco. Todos son casos con algún conflicto local o de interés político, en los que quienes terminan pagando las consecuencias son o serán los animales.

Desde la AZCARM reconocemos y defendemos que toda institución pública debe ser supervisada y que cualquier irregularidad debe investigarse y sancionarse conforme a la ley. No pedimos privilegios ni impunidad para nadie. Lo que exigimos es que las decisiones relacionadas con el bienestar de miles de animales nunca respondan a coyunturas políticas, cambios de administración o campañas mediáticas, sino exclusivamente a criterios técnicos y científicos.
«Los animales no votan. No conocen partidos políticos, ideologías ni campañas electorales. Mientras unos discuten quién tuvo la culpa, ellos siguen necesitando comida, atención veterinaria, instalaciones dignas y personal especializado todos los días. Es momento de dejar de utilizarlos como botín político», exigió el Presidente de la AZCARM, Ernesto Zazueta Zazueta.
Un elefante puede vivir más de 60 años; un jaguar más de 20 y algunas tortugas más de un siglo. Durante ese tiempo pasarán presidentes municipales, gobernadores, legislaturas y administraciones federales, pero los animales seguirán ahí. Por eso no podemos seguir administrando las instituciones zoológicas como si la conservación empezara de cero cada tres o seis años bajo el mismo o distinto color.

Por ello, hacemos un llamado a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) para encabezar un Acuerdo Nacional para la Continuidad de las Instituciones Zoológicas, acuarias y centros de conservación, que permita blindar el bienestar de los animales por encima de los cambios de gobierno y que se implemente una verdadera política de Estado para las instituciones dedicadas al rescate, conservación, investigación y educación ambiental que contemple lo siguiente:
Establecer planes de manejo transexenales; proteger o blindar cada cambio de gobierno los presupuestos destinados a alimentación, medicina veterinaria y conservación; profesionalizar las direcciones de las instituciones zoológicas públicas; fortalecer los procesos de inspección y acompañamiento técnico de las autoridades ambientales; y garantizar que ningún cierre, clausura o traslado de ejemplares pueda realizarse sin una evaluación científica, veterinaria e independiente que demuestre que esa decisión representa realmente la mejor alternativa para los animales y cada una de sus especies.
«Los gobiernos son temporales. La responsabilidad con los animales es permanente. Quien llegue a gobernar tiene derecho a revisar, corregir e incluso sancionar, pero nunca a convertir a la fauna silvestre en rehén o botín de disputas políticas. La biodiversidad de México merece y necesita políticas de Estado, no políticas de sexenio. Es indispensable que exista continuidad, visión de largo plazo y decisiones sustentadas en la ciencia, la experiencia, en la protección animal y en la conservación de especies, no en la conveniencia política de unos cuantos cuyos intereses el día de mañana serán distintos», concluyó Ernesto Zazueta Zazueta.


