DE CULIACÁN A COREA: MALALA ACADEMIA RECIBIRÁ RECONOCIMIENTO INTERNACIONAL POR TRANSFORMAR VIDAS
La organización sinaloense será galardonada por la UNESCO en noviembre por su modelo “Estudio x Deporte”, que combina educación y artes marciales para alejar a niñas, niños y jóvenes de la deserción escolar y los factores de riesgo
Culiacán, Sinaloa, septiembre del 2026.- Lo que comenzó hace más de una década en la colonia Buenos Aires de Culiacán como un proyecto para ayudar a niñas, niños y adolescentes a encontrar en el estudio y el deporte una oportunidad para salir adelante, hoy cruza fronteras y llegará hasta la República de Corea.
Malala Academia IAP recibirá el 2026 ICM Martial Arts Education Prize, un reconocimiento internacional otorgado por el International Centre of Martial Arts for Youth Development and Engagement (ICM), bajo los auspicios de la UNESCO, que será entregado el próximo 13 de noviembre de 2026, en Chungju, Corea.
El galardón reconoce el trabajo que durante años ha desarrollado esta organización mexicana mediante un modelo que une dos herramientas capaces de transformar vidas: la educación y el deporte.
Y detrás de este premio hay una historia que comenzó en Sinaloa.
Durante una rueda de prensa, el fundador y presidente de Malala Academia IAP, Roberto Gutiérrez Ruelas, destacó que recibir este reconocimiento representa un enorme orgullo, no solamente para quienes forman parte de la institución, sino para toda la sociedad sinaloense, al tratarse de la primera organización mexicana que obtiene esta distinción internacional.
“Por primera vez, una organización mexicana recibirá ese reconocimiento internacional, y esa organización nació aquí, nació en México, nació en Sinaloa, nació en la colonia Buenos Aires”, expresó.


Pero para Roberto Gutiérrez, el premio no debe entenderse como la meta final.
Por el contrario, considera que este reconocimiento debe convertirse en una oportunidad para preguntarse cuántos niños más pueden ser alcanzados y cuántas historias pueden cambiar cuando se les brinda una oportunidad.
Porque en Malala, explicó, no se busca formar niños para aprender a pelear, sino para aprender a luchar por sus sueños, levantarse cuando la vida los golpee y entender que las circunstancias en las que nacieron no tienen por qué marcar el límite de su futuro.
UNA HORA DE ESTUDIO POR UNA HORA DE DEPORTE
El corazón de Malala Academia está en su modelo denominado “Estudio x Deporte”, dirigido principalmente a niñas, niños y adolescentes de entre 6 y 17 años que viven en contextos de vulnerabilidad o enfrentan riesgos relacionados con el abandono escolar.
La dinámica es sencilla, pero con un profundo sentido educativo: una hora de estudio se convierte en una hora de práctica de artes marciales.
Antes de ponerse el uniforme y comenzar con los ejercicios, los menores cumplen con sus actividades académicas, reciben apoyo en materias como matemáticas, español y ciencias naturales, realizan tareas y fortalecen sus conocimientos.
Después llega el momento de entrar al área deportiva para practicar disciplinas como karate, kung fu o taekwondo.

Así, el deporte deja de ser solamente una actividad física para convertirse en un incentivo que ayuda a mantener a los estudiantes vinculados con la escuela.
En el camino también aprenden disciplina, respeto, responsabilidad, perseverancia y, sobre todo, a creer que pueden llegar más lejos.
Malala busca convertirse en ese espacio donde un niño pueda encontrar acompañamiento, exigencia y personas que confíen en él, particularmente cuando su entorno presenta dificultades.
La intención es mantenerlos ocupados en actividades positivas y alejarlos de factores de riesgo como la violencia, la delincuencia juvenil y el abandono escolar.
MÁS DE 3 MIL HISTORIAS QUE HAN PASADO POR MALALA
Los resultados hablan de un proyecto que ha crecido con el paso de los años.
De acuerdo con la información proporcionada por la institución, Malala Academia cuenta con más de 12 años de trabajo, cuatro academias en dos estados de la República y más de 3 mil 200 usuarios acumulados.
A ello se suman más de 800 medallas deportivas y alrededor de 2 mil 100 graduados que han logrado concluir oportunamente su trayectoria escolar desde primaria hasta bachillerato.
Cada cifra representa mucho más que un número.
Detrás de cada graduado existe una familia, una historia y, en muchos casos, un niño que encontró en Malala una razón para continuar estudiando.
También existen niñas y niños que descubrieron que el deporte podía enseñarles algo más que movimientos, técnicas o competencias: podía enseñarles a levantarse después de una derrota y a entender que la disciplina también sirve para enfrentar los desafíos de la vida.
Como parte de la presentación del proyecto, Gutiérrez Ruelas compartió que incluso se han realizado evaluaciones externas para conocer el impacto del modelo.
Mencionó un estudio piloto realizado por la Universidad de Stanford, en el que se analizaron resultados de menores que participaron en el programa y se compararon con otros niños que no formaron parte de éste.
Según los datos expuestos por la organización, el 100 por ciento de los menores incluidos en ese estudio logró continuar con sus estudios, mientras que algunos alcanzaron promedios de hasta 95 por ciento.

EL SUEÑO: 100 MALALAS EN MÉXICO
Y mientras Corea se prepara para recibir a la representación sinaloense, en Malala ya están pensando en lo que viene después.
El sueño de Roberto Gutiérrez Ruelas es grande: abrir 100 Malalas en México.
El próximo proyecto está contemplado en Ciudad Obregón, Sonora, y posteriormente se tiene la intención de llegar a Tepito, en la Ciudad de México.
“Mi sueño es abrir 100 Malalas. Yo no quisiera irme de este mundo sin ver 100 Malalas abiertas”, señaló.
La visión es que este modelo pueda reproducirse en diferentes comunidades del país y que cada nueva academia represente una oportunidad para más niñas, niños y jóvenes.
Porque si una academia pudo transformar historias desde una colonia de Culiacán, la pregunta ahora es hasta dónde puede llegar ese mismo modelo.
“NO QUEREMOS QUE SEA UN PUNTO DE LLEGADA”
Durante el encuentro también estuvo presente el presidente de la Junta de Asistencia Privada, Roque Mascareño Chávez, quien felicitó a Malala Academia IAP por este reconocimiento y destacó que este tipo de historias permiten recordar que en Sinaloa también existen muchas personas e instituciones que trabajan todos los días para ayudar a los demás.
Afirmó que el reconocimiento representa una celebración de quienes hacen el bien y recordó que Malala nació en Culiacán en 2013 y que, trece años después, su trabajo es reconocido a nivel internacional.
Destacó además que la organización no camina sola y mencionó la colaboración de diversas instituciones de asistencia privada que también trabajan en favor de la sociedad.
Su mensaje fue dirigido particularmente a empresarios y autoridades para que volteen hacia los proyectos que están demostrando resultados y apoyen aquellas iniciativas que generan cambios reales en la vida de las personas.

AHORA MALALA NECESITA DE LA SOCIEDAD
Pero antes de llegar a Corea existe un reto inmediato.
La organización requiere recursos para poder trasladar a dos integrantes de su comunidad al lugar donde se entregará el reconocimiento internacional.
Por ello, Roberto Gutiérrez hizo un llamado a empresarios, organizaciones y ciudadanos que quieran sumarse como patrocinadores para hacer posible que maestros y alumnos puedan acompañar a Malala en este momento histórico.
La invitación no es solamente para aportar dinero.
Es una invitación a creer en la niñez.
A entender que apoyar a un niño en situación vulnerable no debe verse únicamente como un acto de caridad, sino como una inversión en el futuro de la sociedad.
El premio que Malala recibirá en Corea representa un reconocimiento a lo que ya se ha construido, pero también abre una nueva pregunta: ¿cuántos niños más pueden beneficiarse si la sociedad decide involucrarse?
Desde aquella colonia Buenos Aires donde nació el proyecto, hasta Chungju, Corea, donde en noviembre recibirá un reconocimiento internacional, Malala lleva consigo una historia profundamente sinaloense.
Una historia que demuestra que cuando la educación encuentra en el deporte un aliado, los golpes de la vida pueden convertirse en fuerza, las dificultades en disciplina y los sueños en metas posibles.
Malala Academia va a Corea por un premio, pero su verdadero reto está en regresar con más fuerza para seguir transformando vidas.
