SURUTATO SE LLENA DE TRADICIÓN, CABALLOS Y AROMAS DE LA SIERRA
Más de mil 500 jinetes y alrededor de 10 mil visitantes hicieron de la edición número 20 de la Cabalgata Surutato una verdadera fiesta de convivencia, naturaleza y tradición
Surutato, Badiraguato, Sinaloa.- Hay lugares que no solamente se visitan, también se sienten… y Surutato es uno de ellos.
Durante el fin de semana, esta comunidad enclavada en la sierra de Badiraguato abrió sus caminos, sus bosques y sus cabañas para recibir a cientos de familias y más de mil 500 cabalgantes que llegaron desde distintos municipios de Sinaloa y de estados como Sonora, Nayarit, Jalisco, Durango y San Luis Potosí, para ser parte de una tradición que cumplió 20 años dejando huella.
La Cabalgata Surutato 2026, bajo el lema “Una tradición de altura que deja huella”, convirtió a este pintoresco lugar en un enorme punto de encuentro donde los caballos, la música, la gastronomía, la convivencia familiar y la naturaleza fueron protagonistas.
Pero quienes estuvieron ahí saben que la experiencia fue mucho más que montar a caballo.
Fue despertar con el aire fresco de la montaña, caminar entre cabañas de madera, sentir la humedad de la neblina y respirar ese característico aroma a pino, madera y bosque, que hace de Surutato un sitio diferente.
Mientras los cabalgantes preparaban sus caballos y se alistaban para emprender el recorrido, las familias disfrutaban de las mañanas frescas, de una taza de café caliente y de ese ambiente serrano que invita a quedarse un poco más.
Y entonces comenzó la fiesta.


Con sus sombreros, botas, caballos y el orgullo de representar a sus comunidades, los jinetes tomaron los caminos de Surutato para recorrer paisajes rodeados de pinos y encinos, atravesando arroyos, cañadas y senderos donde la naturaleza fue el escenario perfecto para una tradición que, dos décadas después, continúa reuniendo a generaciones.
El banderazo de salida estuvo encabezado por autoridades estatales y ejidales de Surutato, así como representantes de los grupos de cabalgateros, quienes dieron la bienvenida a los participantes y destacaron la importancia de mantener viva una celebración que ya forma parte de la identidad de esta comunidad serrana.
La diputada local y presidenta de la Comisión de Turismo del Congreso del Estado, Verónica Avilés Rochín, originaria de Surutato, agradeció la presencia de los jinetes y visitantes, al señalar que la permanencia de esta cabalgata ha permitido proyectar los atractivos naturales y turísticos de la región.
Y es que durante estos días, Surutato prácticamente se quedó sin espacios disponibles.
Hoteles y cabañas alcanzaron su máxima capacidad, mientras restaurantes, comercios y prestadores de servicios recibieron a miles de visitantes, generando una importante derrama económica para las familias que viven del turismo.
Se estima que durante el fin de semana, del 25 al 27 de septiembre, la comunidad recibió a más de 10 mil personas entre cabalgantes, familiares y turistas.
Para muchos visitantes, la cabalgata también representó la oportunidad de reencontrarse con amigos, conocer nuevas personas y compartir una afición que une a familias enteras.
Porque alrededor de un caballo también existen historias.


Están quienes heredaron de sus padres y abuelos el gusto por montar; quienes llegaron por primera vez a Surutato; los amigos que año con año vuelven a encontrarse y las familias que convierten esta celebración en una oportunidad para convivir lejos del ruido y la rutina de las ciudades.
La seguridad también fue parte importante de esta celebración, con el apoyo de corporaciones estatales y federales, entre ellas elementos de la Marina, el Ejército Mexicano y la Policía Estatal.
Después del recorrido por los caminos serranos, la fiesta continuó en El Rodeo, donde los participantes disfrutaron de una comida, música de banda y un espectáculo de caballos bailadores.
Fue ahí donde muchos de los visitantes terminaron de comprobar que la Cabalgata Surutato no solamente se trata de recorrer kilómetros a caballo, sino de vivir una experiencia que combina tradición, naturaleza, música, gastronomía y convivencia.
En el marco de esta vigésima edición también se reconoció a quienes han contribuido a mantener viva esta tradición. En representación de los organizadores, Verónica Avilés Rochín entregó un reconocimiento a Rodolfo “Chino” Valenzuela, líder del grupo de cabalgateros “Acabales”.


Así llegó a su final una edición más de esta fiesta serrana.
Y cuando los caballos emprendieron el regreso y los visitantes comenzaron a despedirse, quedaron atrás los caminos recorridos, las fotografías, las canciones, las historias compartidas y una sensación difícil de explicar para quienes disfrutaron Surutato.
Quedó también ese recuerdo tan particular de la sierra: el olor a pino, la madera de las cabañas, la neblina entre los árboles, el sonido de los caballos y la música que acompañó una convivencia que reunió a miles de personas.


Porque Surutato no solamente recibió cabalgantes.
Recibió familias, amigos, visitantes y amantes de la naturaleza que durante tres días hicieron suyo este rincón de Badiraguato.
La vigésima edición de la Cabalgata Surutato demostró que las tradiciones que nacen del corazón de una comunidad pueden crecer, cruzar fronteras y convertirse en una razón para regresar.
Surutato volvió a dejar huella… y esta vez fueron miles quienes se llevaron un pedacito de su sierra en el corazón.
